martes, 24 de febrero de 2015



Nubarrones
Una noche que pensaba y no lo hacía desde el optimismo me di cuenta de una cuestión, el estado melancólico y de tristeza puede llegar a acapararte de tal modo que, valga la paradoja, puede llegar a gustarte y cuando algo te gusta tiendes a quedártelo, con lo cual tenemos los ingredientes idóneos para conseguir un plato explosivo. Estos pensamientos me llevaron a otros, luego me acordé de las criaturas que no supieron romper a tiempo con tan desaconsejable compañera de viaje y terminaron sus días en los brazos de la desesperación, engullidas por la razón de la sinrazón.
Todos nos hemos encontrado a lo largo de la vida con algún ejemplo de lo que hablamos, un compañero de colegio mi hijo con apenas 21 años es mi recuerdo, a él le dedico esta poesía que en esa noche, de hace unos años ya, rescaté de mis adentros para recordarme y recordar, que debemos estar atento, por si alguien de los nuestros, nos pudiera necesitar.

 Tiempo de ofuscación



Buitres negros vienen prestos
fustigando mí destino,
carroñeros descompuestos
se cruzan en mi camino.

Nubes negras colindantes,
revuelan en mi azotea,
locos sueños delirantes
que a mi alma pierde y ciega.

El tiempo se va acabando
me lo dicta el corazón,
aunque termine pagando
y no me den la razón.

Bien sabe Dios que no quiero
aunque me sobre razón,
hace tiempo que no duermo
meditando esta cuestión.

Que nadie sienta mi pena,
que nadie llore por mi,
porque se que esta condena,
lograré vencer al fin..

Horizonte emborronado
y pájaros  de negro pelo,
dejad en paz a mi alma
y no enredar en mis sueños.
que pienso encontrar la calma
y no el final de un mal juego.

Arame

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